Con motivo del Día Internacional de la Niña, el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) publica el Informe de actividades 2025 de su Fondo de educación para las niñas (GCEF). El informe muestra cómo las enfermeras y los enfermeros ayudan a las hijas huérfanas de profesionales de enfermería a continuar sus estudios, fortalecer su confianza y perseguir sus aspiraciones.
Creado en 2006 por el CIE, en colaboración con la Fundación Internacional Florence Nightingale (FNIF), el GCEF apoya a niñas de Esuatini, Kenia, Uganda y Zambia. A través de las asociaciones nacionales de enfermeras, el programa cubre las tasas escolares, los uniformes, los libros y otros materiales educativos esenciales. También ofrece mentoría y apoyo psicosocial, tanto por medio de los profesionales de enfermería que coordinan el programa a nivel local como de enfermeras y enfermeros voluntarios.
Al cumplirse 20 años de labor del Fondo, el informe pone de relieve el valor duradero de invertir en niñas cuya educación podría verse interrumpida por la pérdida de un ser querido y las dificultades económicas. Esta labor se sustenta en la solidaridad de la comunidad de enfermería: enfermeras y enfermeros que apoyan a las hijas de colegas fallecidos para que puedan completar sus estudios y construir su propio futuro.
El Presidente del CIE, Dr. José Luis Cobos Serrano, afirmó:
«Todas las niñas merecen la oportunidad de aprender, desarrollar sus talentos y decidir su propio futuro. Para quienes han perdido a uno de sus progenitores, continuar sus estudios puede convertirse en un enorme desafío. A través del Fondo para la Educación de las Niñas, las enfermeras y los enfermeros contribuyen a que esa oportunidad siga estando a su alcance.
«Esta solidaridad entre profesionales de enfermería se transmite de una generación a otra. Al apoyar a las hijas de colegas fallecidos y brindarles ánimo y mentoría, además de financiar su educación, las enfermeras y los enfermeros las ayudan a adquirir confianza e independencia, con beneficios que se extienden también a sus familias y comunidades».
El informe recoge importantes logros desde el inicio del programa:
Detrás de estas cifras hay historias personales de resiliencia y aspiraciones. Namirimu Daphine se incorporó al GCEF en Uganda en 2013, a los 12 años. Más adelante, completó la educación secundaria y cursó estudios de moda y diseño. Describió el programa como «mis mamás y mi papá», una expresión que refleja el cuidado y el ánimo que recibió, además del apoyo económico.
En Zambia, Hope Nyondo completó la educación secundaria en 2024 y aspira a seguir una carrera en enfermería. Mientras vivía con su abuela, recibió ayuda para cubrir las tasas escolares y los materiales, así como mentoría y visitas a su hogar y a la escuela. Describió a quienes coordinan el programa como «madres y padres adicionales», cuyo apoyo la ayudó a mantenerse centrada en sus objetivos.
La coordinación local del programa también está a cargo de profesionales de enfermería. Su relación con las niñas, sus tutores y las escuelas crea una red de apoyo continuo que ayuda a las beneficiarias a afrontar el duelo y otros desafíos personales, al tiempo que las anima a perseguir sus aspiraciones.
Una evaluación realizada en los cuatro países participantes reafirmó el valor del programa y señaló varias prioridades para el futuro: fortalecer la recaudación de fondos, la participación de antiguas beneficiarias y la gobernanza, así como desarrollar vías que permitan continuar los estudios y acceder a formación profesional.
Con motivo del Día Internacional de la Niña, el CIE invita a las enfermeras y los enfermeros, a las asociaciones de enfermeras y a otras personas y organizaciones comprometidas con el programa a contribuir a la continuidad de esta labor. Las aportaciones, sea cual sea su cuantía, pueden marcar una diferencia significativa. En Zambia, aproximadamente 149 USD cubren las tasas escolares de una niña durante un año, mientras que unos 766 USD cubren el coste anual total de su apoyo. Los costes varían de un país a otro, y la suma de donaciones de menor cuantía también puede ayudar a cubrir las necesidades educativas de las niñas.
A través de donaciones individuales o iniciativas conjuntas de recaudación de fondos, las enfermeras y los enfermeros pueden ayudar a garantizar que las hijas de sus colegas sigan teniendo la oportunidad de aprender y hacer realidad sus aspiraciones.
