Enfermeras en la primera línea del brote de ébola en grave riesgo: el CIE pide una acción urgente

28 Mayo 2026
ICN Ebola story

En respuesta al brote de ébola, cada vez más grave y preocupante, en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) advierte de que el personal de enfermería y otros trabajadores sanitarios de primera línea se encuentran en grave peligro y temen por su seguridad. El personal de enfermería se enfrenta a la escasez de equipos de protección individual (EPI) y de material de detección, como mascarillas, protectores faciales, trajes de protección, kits de pruebas y el equipo necesario para manipular de forma segura los restos de personas fallecidas altamente contagiosas, al tiempo que trabaja en medio de una continua escasez de personal. Enfrentan un riesgo significativo de contraer el ébola si no cuentan con el equipo de protección personal (EPP) adecuado ni reciben la formación necesaria. 

Ante los casos de infección y las trágicas muertes registradas entre el personal sanitario, incluida la de un profesional de enfermería, el CIE da la voz de alarma de que el mundo corre el riesgo de volver a fallar a quienes nos protegen y de repetir los errores mortales de la pandemia de la COVID-19. 

La Organización mundial de la salud (OMS) ha confirmado que la epidemia está «superando» la respuesta. El presidente del CIE, José Luis Cobos Serrano, hizo hincapié en que el brote es un claro recordatorio de la necesidad de proteger a los trabajadores sanitarios, que son el núcleo de la seguridad sanitaria mundial y la preparación para emergencias, y describió cómo los recortes en la financiación de la salud y la ayuda humanitaria han debilitado los sistemas de salud y las capacidades de vigilancia y respuesta en las zonas afectadas. 

El presidente del CIE, José Luis Cobos Serrano, declaró:  

«Un profesional de enfermería, que perdió trágicamente la vida, fue la primera víctima registrada de este brote de ébola. El CIE está en contacto directo con nuestras asociaciones nacionales de enfermeras en la República Democrática del Congo, Uganda y los países vecinos, y el personal de enfermería nos dice que teme por su seguridad porque no dispone del equipo necesario para protegerse. 
 
«Durante la pandemia de la COVID-19, al menos 115 000 profesionales de enfermería y otro personal de la salud perdieron la vida: las enfermeras pagaron un precio devastador porque el mundo no estaba preparado y no se disponía de equipos de protección esenciales, especialmente en los países de bajos ingresos. No podemos permitir que se olviden esas lecciones. Los profesionales de enfermería y los trabajadores sanitarios de primera línea en la República Democrática del Congo y Uganda deben tener acceso inmediato a EPI, equipos de detección y los recursos que necesitan para protegerse a sí mismas, a sus pacientes y a sus comunidades. 

También nos llegan informes alarmantes sobre cómo los recortes en la ayuda y la financiación sanitaria para los ya frágiles sistemas de salud de estos países han contribuido a la detección tardía y a la rápida escalada de este brote. El CIE ya había alertado, con pruebas de primera mano, que estos recortes amenazaban la preparación para emergencias y la seguridad sanitaria a largo plazo, y ahora estamos viendo trágicamente cómo nuestras advertencias se hacen realidad». 

La semana pasada, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional (PHEIC), siendo esta la primera vez que un director general declara una PHEIC antes de convocar al Comité de Emergencias, lo que refleja la extraordinaria magnitud y rapidez de la epidemia. La Asamblea Mundial de la Salud concluyó el sábado 23 de mayo, sin que los Estados Miembros hubieran ultimado aún el anexo sobre Acceso a los patógenos y distribución de beneficios (PABS) que pondrá en práctica el Acuerdo sobre Pandemias: el CIE insta a la puesta en práctica de este Acuerdo, que es más necesario que nunca, ya que el mundo se enfrenta a brotes simultáneos de ébola y hantavirus que exigen solidaridad internacional y un acceso equitativo a los recursos. 

El director general del CIE, Howard Catton, afirmó que la actual emergencia de salud pública por el ébola requiere una acción urgente e inmediata para proteger a los trabajadores sanitarios de primera línea y garantizar una respuesta eficaz, y comentó: 

«Estamos en contacto constante con nuestras asociaciones nacionales de enfermeras sobre el terreno. Los profesionales de enfermería están realizando una labor extraordinaria que salva vidas, poniendo en riesgo su propia seguridad y en condiciones extremadamente difíciles, pero en muchos casos denuncian la falta de EPI, equipos de detección y formación en emergencias necesarios para garantizar su seguridad y realizar su trabajo de manera eficaz. Nos llega la información de que el personal de enfermería teme contagiarse y teme las consecuencias: muchas no cuentan con una cobertura sanitaria adecuada, un seguro o subsidios de riesgo que les permitan costearse la atención médica o sobrevivir a la pérdida de ingresos si contraen la enfermedad, una situación trágica que también vimos durante la COVID-19.  

El CIE presionó a favor de la protección del personal de enfermería y los trabajadores sanitarios a lo largo de la Asamblea Mundial de la Salud de la semana pasada, y ahora insta a los líderes a que proporcionen de inmediato equipos de protección adecuados, cobertura de seguro médico, subsidios por riesgo y formación a todos los trabajadores sanitarios que responden al brote. También pedimos una inversión urgente en el personal de enfermería y los sistemas de salud tras los recortes en la ayuda y la sanidad, y que se finalice y se ponga en marcha el Acuerdo sobre Pandemias. 

«Si no protegemos al personal de enfermería y a los trabajadores de la salud que están arriesgando sus vidas para contener este brote, le fallamos a todo el mundo. Sin ellos, no hay respuesta ni seguridad sanitaria mundial».